jueves, enero 19, 2006

La parada de los monstruos


Soy la culpable de que a John le haya cambiado la visión de los pijos en Barcelona. Fuimos a la inauguración del restaurante de los italianos, y eso parecía la parada de los monstruos o el videoclip Thriller. La primera persona que vi cuando entré: el padre Apeles! Está más calvo pero en su línea, y rodeado de chicas operadas que parecían bolsitas de caramelo. Me recordaba el cuento de "la rateta que escombrava l'escaleta" que encontró un lazo, y se lo colocó en la cintura y decía que parecía una "bossa de confits". Bueno lo más artificial, operado, prieto y hortera que os podais imaginar, con 50 replicas de la nariz de Michael Jackson... Apareció una cámara y un micro y creo que mentalmente se teletransportaron a un programa de "Crónicas marcianas", penoso.
Y nos apuntamos a una lista de e-mails que manejaban estos monstros de silicona para que nos manden una relación semanal de "eventos" para la gente guai cómo ellos.

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