Camino del norte - Día 1 - San Sebastián a Orio
No hacía falta despertador, había gente que se levantaba tan temprano que a las 7:00 ya estaba de pie. M, aunque tenía alarma, como tb llevaba tapones pues... Además estaba lo de hacer y deshacer bolsas... así que tocó esperar otra vez. Se quejaba de la mochila. Ya se había quejado el día 0.
Gratificante la primera salida de sol! A los pocos quilómetros nos juntamos con un chico de León. Maribel contó su experiencia en el camino francés, yo iba delante o me quedaba atrás, no tenía ganas de hablar. La chica no quiso desayunar al salir y resultó que no había nada hasta Orio :( Ella llevaba barritas y frutos secos, yo nada... Tenía un agujero negro en el estómago. En una ermita cerca de Orio dejamos a León. Habíamos pactado quedarnos en Orio por el tema de conseguir cama, pq estaba muy bien, pq eran menos quilómetros, blablablablabla OK. Para mi gusto habíamos caminado poco. Por la cara de la hospitalera... definitivamente habíamos caminado poco. Maribel me preguntó si yo era de siesta. Era la típica pregunta formulada para que digas que sí... dije que sí, a lo que contestó que "ah, yo no...". Bueno! Me duché, lavé la ropa, hice la siesta y alndespertar la niña todavía no había hecho nada... Así que me tocó esperar. Y otra vez las bolsas. Comimos y tomamos el tren para Zarautz.Qué playa! Buscamos una farmácia pq Maribel quería comprar Champix para dejar de fumar. A la puerta de la farmácia empezó a deshojar la margarita... no se si sí, no se si no... Le dije que entrara a preguntar si tenían o no pq igual estába deshojando la margarita para nada. Y voilà, no tenían. Volvimos a Orio con el tren. Dimos una vuelta por el pueblo. Se quejó de la mochila y de las piernas. Evidentemente si a mi no me dolía nada era porqué llevaba palos, así que compró palos. Para hacer la comprar también tube que esperarla. Comentó que quizá tendría que enviar cosas por Correo (tejanos, etc...). Luego le dije que me apetecía tomar el trenecito para ir a la ver la playa de Orio (tampoco había nada más que hacer), ella dijo que eso era muy guiri, que se iba a descansar. Por fin, así yo podía descansar un rato de ella.
El ambiente en la playa era muy familiar, relajante. Volví con el trenecito y di otras vueltas por Orio. Foto aquí, pincho allá. Conocí a Joe, hacía el camino en bicicleta y también se quedaba en el albergue. Subí a eso de las 9:30 y unos cuantos estaban cenando. Me uní a la charla. Estaban Maribel, Joe, el profesor de yoga, la pareja de Girona, etc... Nadie había caminado tan poco como nosotras... glupsssss. Y en la cama... otra vez las bolsas. Yo me dormí, creo que no hubo ronquidos esa noche.
